Fui a buscarte más allá del recuerdo, del epílogo de nuestra historia fugaz. Volví a dibujar tu rostro impreciso en mi memoria, a recrear los instantes tiznados por el ayer, a sacudir el glosario de aquellas palabras claves que habíamos inventado. Atrás quedaron, tan lejos, las historias del colegio, los momentos con latidos de horas en cámara lenta, los interminables besos en los salones de cines, caminatas alcahuetas por las oscuras aceras, los bailes con copetines y con luces psicodélicas. Fui a buscarte más allá del recuerdo, en el olvido, con la taza del café a punto de terminar, un pan de gluten y almendras, con el periódico abierto en la página de «Exequias».