Y borraré tu nombre. Y lo haré con el rumor de la noche por el río, con el murmullo sin pausa de insectos clandestinos, con el oculto silencio de los pájaros dormidos, con la luna florecida que fungirá de testigo. Y derribaré en la plaza los árboles, las estatuas, los senderos y pasillos. Suprimiré las callejas, los muros y los escaños, la acera donde estuvimos. Nada que pueda recordarnos. Romperé espejos y retratos; borraré rastro o garabato. No quedará un número, ni un párrafo, ningún nombre, nada… ni una letra. No habrá fábula ni moraleja. Nadie sabrá de ti. Serás polvo de mi recuerdo, mi pensamiento de la nada. Serás sombra de mi mirada, el rostro innombrable de mi alma. Y quedaré solo en la noche. Diré las últimas palabras; y, entonces, borraré tu nombre. Nadie sabrá de mí. AL MELLO