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  OTOÑO Otra vez, hoy te recuerdo por aquí, en la orilla del río, cerca del puerto Las aves se van por el espacio abierto; vuelan en el crepúsculo carmesí. En el horizonte, se ahoga el sol de rubí, se encienden las primeras luces del firmamento; un camalotal se aleja boyando muy lento, rastreado por murciélagos en frenesí. El viento desenreda las nubes en el cielo, ladridos lejanos, murmullos de hojas, reflejos. Y te recuerdo: sudorosa, empañando espejos, repitiendo ecos, con el vaivén de olas en celo. ¡Y qué importa el vacío indolente y profundo! Atraco mi barco náufrago en la memoria de tu piel al desnudo, de aquella breve euforia. ¿Dónde estás ahora, en qué orilla del mundo? Otra vez, hoy te recuerdo por aquí, mientras cae la noche en el caserío y se disipan las luces del estío; y el otoño, otra vez, me encuentra sin ti.                                         ...

Despertar

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  Al alba, la luz se extiende con su manto transparente sobre el prado verde, y brillan las lágrimas de la noche cual pupilas de cristal. Solamente algunos pájaros con su canto desafían a la quietud del silencio, y parecen apreciar el valor de un nuevo día. Las estrellas que se borran como un sueño al despertar, con la noche volverán.

Volviendo a ti

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  Volviendo a ti desde la bruma fría, desde mis noches en cámara lenta, desde la laguna quieta y sombría donde mi alma se desvela y te inventa. Volviendo a ti, buscando el nuevo día, buscando la vieja luz que calienta el despojo de la noche sombría, buscando el calor que a mi alma alimenta. Y ya lo sabes; pues, siempre es así. Voy buscándote en telarañas rotas, desenredando sueños y derrotas. Y ya lo sabes; pues, siempre es así. Estoy volviendo a ti, poesía,  con mi antorcha sin luz, mi hoja vacía. Al Mello 01/10/2017

Ocaso

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  Han partido todas las mariposas  hacia un horizonte de recuerdos.  ¿Y ahora, qué haremos?  En el silencio, la hoguera se agota;  y en la puerta, ya se acerca el invierno.

Congoja

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  Cuando el dolor en el alma sumida, nos hace perder la razón y el ser; la congoja se torna en una herida y la paciencia en un padecer. Algunos dicen que el tiempo se empeña en ser el bálsamo para una herida; pero la ansiedad del pecho se adueña, y la tristeza, en los ojos, anida. Al Mello

Haiku I

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Guerra

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  Llueve. De noche, sobre la tumba, cae un ángel pálido del cielo. Lejos, sobre la ciudad retumba un estallido que mueve el suelo. En el camposanto, sin consuelo, deambulan las almas dolientes; y el ángel reanuda su vuelo, hacia llantos de sobrevivientes.